GEA/ISA, Milenio y Calderón fulminan la credibilidad de las encuestas
José Luis Camacho Acevedo
Ya el punto no es discutir si
existen encuestas a modo del cliente o no.
Sí existen ese tipo de
encuestas. Los resultados proporcionados por diferentes casas encuestadoras en
la elección para gobernador en Michoacán no dejó lugar a dudas acerca de la
manipulación de las me4diciones de intención de voto que realizaron.
La Cocoa y el PANAL
celebraban, encuesta en mano, su victoria. Silvano Aureoles, hacía lo mismo. Y
desde luego, Fausto Vallejo no se dejó y proclamó su victoria en base a los
resultados de su encuesta.
En ese momento la credibilidad
de las encuestas electorales vivió una caída libre que parece, todavía a estas
alturas, muy difí9cil de detener totalmente.
La gota que vino a derramar el
vaso de la incredulidad en los instrumentos de medición de opinión pública fue
el numerito del presidente Calderón en la asamblea de Consejeros de BANAMEX, en
las que pretendió chamaquearlos proyectándoles una lámina de una encuesta
“patito”, elaborada por una “marca” que ni siquiera está inscrita en el IFFE,
donde Josefina Vázquez Mota estaba a solo 4 puntos debajo de Enrique Peña
Nieto.
El empate técnico de Calderón
desató la polémica. Políticamente desbarró en forma deplorable. Jurídicamente,
bajo el supuesto de que por su investidura el presidente de la república es
virtualmente inimputable, nadie sabe si existe alguna instancia que lo
amoneste, lo multe o lo castigue de otra manera. Y ante la sociedad dejó la
huella de su apellido en Josefina Vázquez Mota como una candidata de su
propiedad.
Ahora el presidente se
aproxima al peligroso terreno de la coacción. Eso se está especulando a raíz de
un misterioso caso de censura disfrazada. Cuando Milenio TV despachó con
triviales argumentos al Gabinete de Comunicación Estratégica del inquieto y
talentoso Liébano Saénz y colocó en su lugar a GEA-ISA, encuestadora pro
panista manifiesta.
Los resultados de GEA-ISA en
relación a preferencias electorales son al gusto de Calderón. Los que
presentaba la empresa de Liébano, no lo eran.
Remedio práctico. Milenio está con Calderón y su candidata. Necesita
encuestas a modo. Contrata a una empresa panista propiedad de Guillermo Valdés
y Jesús Reyes Heroles y que tiene como careta a Ricardo de la Peña. Corre a
Liébano, que mucho les sirvió y les dio credibilidad. Y hoy la encuesta de
Milenio sale al gusto de Calderón y su hija obediente.
Nadie se la va a creer.
El problema es ahora para las empresas de opinión profesionales. ¿Roy
Campos se prestaría a ese juego? Creo que nunca. Lo mismo el maestro Francisco
Abundis de Parametría. O Jorge Buendía. O César Ortega de la Roquet (fui un
gran amigo de su padre César Ortega Gómez y Ricardo de la Peña lo recuerda muy
bien, lo mismo que Ian Rider, mucho tiempo representante de Gallup en México),
Ana Cristina Covarrubias, María de las Heras y perdón por no poder mencionar en
este corto espacio a las demás encuestadoras que trabajan con el código de
ética que las rigió desde los tiempos en que nació Gallup International.
Seguiremos con el tema.